Con el Valle Solar, China se embarca en una audaz misión de tecnología verde

Habiéndose librado de los últimos vestigios de vida rural en el límite de la norteña ciudad de Dezhou, en China, trabajadores con sierras eléctricas pasan la mañana cortando arboles para dar paso a la industria pesada. Un cartel rojo gigante anuncia el futuro de lo que solían ser granjas "La más grande Base de producción de energía solar en todo el mundo."

En toda China, pequeños pueblos están siendo convertidos en zonas industriales altamente contaminantes, pero curiosamente, este retroceso de la naturaleza a las afueras de Dezhou tiene un propósito paradójico: proteger la misma naturaleza.

"Esto es un experimento. Es un gran laboratorio" dijo Huang Ming, un ingeniero de la industria petrolera, ahora magnate de la energía solar, quien está conduciendo uno de los más audaces esfuerzos de China por promover la tecnología verde, obteniendo ganancias a la vez.

En el centro de estas ambiciones se encuentra el Valle Solar, un increíble ejercicio de ingeniería social, económica y ecológica. Como parte del proyecto, decenas de miles de granjeros han sido trasladados a bloques de apartamentos de concreto y su tierra está siendo convertida en lo que Huang y los planeadores de Dezhou esperan que sea el equivalente en tecnologías limpias a lo que hoy se conoce como el Valle de Silicio en California.

El plan de 740 millones de dólares ha atraído cerca de 100 compañías y engendrado fabricas, un centro de investigación y amplios bulevares con iluminación proveniente de energía solar. Esto destaca la promesa (así como los límites) de los esfuerzos de China en saldar la deuda de su vertiginoso desarrollo económico, que tuvo y sigue teniendo grandes consecuencias ambientales.

A falta de un colapso mayor de la economía que cambie las reglas del avance tecnológico actual, las posibilidades de China aun lucen frágiles: su economía alimentada en gran parte por el carbón y el petróleo está creciendo tan rápido que sus reales pero modestas ganancias verdes, simplemente no pueden seguirle el ritmo.

En Dezhou el año pasado, autoridades municipales invirtieron más de 10 millones de dólares en la instalación de iluminación solar sobre kilómetros de caminos. También colocaron anuncios animando a las campañas políticas a utilizar anuncios menos contaminantes. Aun así, durante ese periodo, los residentes compraron 60.000 nuevos automóviles, un aumento del 114% con respecto al 2008.

Igualmente, una mezcla de planeación tanto capitalista como socialista le está otorgando a compañías tales como Himin Solar Energy Group (la compañía de Huang) una oportunidad de hacer la diferencia y de esforzarse lo más que puedan.

La compañía de Huang es la más grande fabricante de sistemas solares de calefacción de agua, como también pionera en la fabricación de productos tales como asientos de inodoros climatizados por energía solar. Ahora ha abierto un hotel de 5 estrellas ecológico y está construyendo Utopia Garden, un gigantesco, lujoso y eco-amigable complejo de apartamentos, ambos con piscinas climatizadas por energía solar.

"Energía renovable no significa que la gente tenga que vivir incomoda" dijo Huang en una entrevista en su sede corporativa de Dezhou, una estructura con forma de ventilador cubierta con celdas fotovoltaicas y tubos de vacio colectores de luz solar.

Huang es conocido en este lugar como el "Rey Sol", aunque él dice "yo prefiero que me llamen el loco solar."

Dezhou, una arenosa ciudad de 600.000 habitantes con cerca de 5 millones de personas viviendo en los suburbios dispersos que la rodean, solía ser conocida principalmente como una ciudad productora de pollo. Hoy es anunciada como la Ciudad Solar de China, una base de manufacturas tecnológicas limpias.

El año pasado, China invirtió mas de 34 billones de dólares en paneles solares, turbinas de aire y otras tecnologías alternativas, cerca del doble de lo invertido por Estados Unidos, donde la inversión cayó bruscamente.

En un reporte interno de diciembre sobre las perspectivas económicas de Dezhou, la alcaldesa Wu Cuiyun fue enfática al decir que la ciudad debe "utilizar toda su fuerza para apoyar" la compañía de energía solar de Huang. Se comprometió también en "darle preferencia de manera comprensiva en cuanto a políticas, tierra, capital y otras áreas para que el proyecto se convierta en un grupo empresarial de clase mundial."

El Comité de Construcción de Dezhou está haciendo su parte: este requiere que todos los edificios nuevos sean equipados con calentadores solares de agua del tipo que hace la compañía de Huang. Mas del 80% de los edificios de la ciudad están equipados con ellos, como también los tiene el mausoleo de Beijing donde yace el cuerpo embalsamado de Mao Zedong. El mausoleo es uno de los clientes de Huang.

Huang, miembro del parlamento chino, comenzó por primera vez a trabajar manualmente en calentadores solares de agua a principios de la década de 1990 después del nacimiento de su hija, lo que según él, le hizo pensar en el medio ambiente.

Al mismo tiempo, trabajaba en un instituto de investigación petrolero. “Sintiéndose culpable”, al poco tiempo renunciaría al instituto para crear su propia compañía. Dijo que se dio cuenta que la energía limpia solo funcionaria si generaba ganancias: "Si esto no produce dinero, el experimento será un gran fracaso".

Sus dispositivos de calefacción, los cuales utilizan tubos de vacio para absorber la luz solar, reciben críticas muy favorables, particularmente de los granjeros que ahora viven en apartamentos, quienes antes no tenían agua caliente.

"Solíamos ir a la cama cubiertos de polvo," recordaba Wang Fang, una antigua residente del pueblo, que vive actualmente en un edificio de 6 plantas en uno de los bloques de apartamentos de Dezhou. En lugar de ir a un baño comunitario 2 veces al mes, ella y su familia toman duchas con agua caliente en casa tres veces por semana.

"Esto es real" dice Chiel Boonstra, un arquitecto neerlandés quien encabeza el Congreso Internacional de Ciudades Solares, un grupo de científicos y encargados de formular políticas que reconocen y exaltan las viviendas ecológicas. Dezhou, dice Boonstra, "será el nuevo centro de gravedad para tecnologías renovables."

También está impresionado Goldman Sachs, la cual, en compañía de CDH Investments -con sede en Beijing- ha invertido 100 millones en la compañía de Huang.

Aunque hay mucho capital para ser convertido en nuevas tecnologías energéticas, hay también escepticismo sobre los efectos que pueda tener sobre el ambiente.

Wang Yanjia, profesora del Instituto de Energía, Medio Ambiente y Economía de la Universidad de Tsinghua, afirma que la manufactura de dispositivos solares ayuda a las economías locales pero no rompe o aun peor, apenas afecta la dependencia que tiene China por los combustibles fósiles.

Dezhou ha avanzado más que una gran cantidad de ciudades chinas gracias a la energía solar. Pero funcionarios afirman que la mayor parte de la electricidad aun proviene de la central eléctrica de carbón. El rol del carbón probablemente aumente aun si la economía verde de Dezhou, la cual creció 12% el año pasado, vuela.

Huang reconoció que, hasta ahora, la energía solar es "una gota en el océano," pero afirmó que Dezhou ofrece un modelo para el futuro.

"Me gustan los grandes planes," dice.


Lee el artículo en inglés en The Washington Post aqui.

Silvio Sánchez

Soy la fundadora de TodoSalud.co, una estudiante de enfermería apasionada con la salud y la comunicación. Puedes seguirme en youtube, donde subo videos sobre maternidad; tambien en Instagram y Facebook :)

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