Kenia se adelanta en el desarrollo de tecnologías de energía alternativa a pequeña escala


Una rueda de bicicleta, varios espejos y unos metros de cuerda parecen ser componentes poco útiles para construir una pieza de alta tecnología ecológica. Sin embargo, un abultado concentrador solar es el último producto de una revolución energética por la que atraviesa Kenia.

El inventor aficionado Peter Irungu Mwathi terminó desarrollando esta idea como una forma de proveer a los granjeros con calor económico sin la necesidad de quemar madera de los bosques.

Basado en una serie de espejos apilados en un marco de metal de 1.2 metros por 1.8 metros, el concentrador solar refleja los rayos del sol hacia un contenedor a unos metros de distancia, calentando su contenido.

El calor puede permitir a los granjeros esterilizar el suelo para prepararlo y así proceder con sus plantaciones, un trabajo que por lo general se hace quemando madera encima del mismo suelo. Los granjeros pueden también calentar agua o tostar sus productos, como en el caso de las nueces o los granos de café.

Mwathi, un economista agrícola de 40 años, fue inspirado por los recuerdos que tiene de su madre recogiendo madera en la villa en la que creció, Gichira.

"Hice un compromiso en mi juventud sobre hacer algo al respecto para mejorar esa situación," dijo.

La desventaja mayor es que con un costo de 250 dólares, cada concentrador solar cuesta cerca de un tercio del ingreso promedio en Kenia. Aunque Mwathi les permite a los granjeros adquirir concentradores a 62 dólares cada uno, este costo es aun alto para muchos.

En los últimos siete meses desde que Mwathi comenzó a producir los concentradores solares, solo 5 granjeros han adquirido uno alrededor de la villa de Gichira.

Ruth Gathii, una granjera de 50 años del cercano distrito Mukuru-ini, planea comprar un concentrador para tostar las nueces de Macadamia que produce. Gathii, quien tiene dos hijos mayores, dice que las nueces sin tostar provenientes de su granja de 8.000 metros cuadrados cuestan 56 centavos el kilogramo. Tostarlas por su cuenta le permitiría cobrar más.

En parte, lo que la está impulsando a comprar un concentrador solar es el creciente agotamiento de reservas de madera.

"Ya no hay bosques de los que se pueda obtener la madera, y los comerciantes la venden muy costosa debido a la escases."

Mwathi espera expandir su proyecto y reducir costos al entrenar personas jóvenes para que construyan los concentradores solares. Además, se ha acercado al Ministerio de Juventud de Kenia para ver de qué manera pueden apoyar el proyecto.

Kenia tiene una demanda creciente por dispositivos solares caseros, los cuales son actualmente importados y sujetos a costosos impuestos.

Mientras Mwathi está trabajando aprovechando la energía del sol, Simon Mwacharo, también inventor, se está enfocando en otro recurso natural: el viento.

El diseña e instálala turbinas eólicas en Craftskills Enterprises a las afueras de Nairobi utilizando materias primas disponibles localmente como metal chatarra.

Con la ayuda de sus empleados, Mwacharo está terminando la construcción de una turbina de 10 kilovatios, destinada al Estado Delta de Nigeria, a un costo de 47.500 dólares.

Su objetivo es, según él, "iluminar África".

Mwacharo hizo su primera turbina solar a los cuatro años de edad, utilizando láminas de estaño, ramas y un motor de 8 voltios de un radio dañado. La turbina iluminó una pequeña lámpara rustica por semanas.

El creció en una aldea cercana a las colinas de Taita, en Kenia, golpeada por fuertes vientos provenientes de Nyika Plateau.

"Un día presencié que una ráfaga de viento arrojaba a la distancia las placas de hierro que cubrían tres salones de clases así como parte de la estructura de los techos y algunas vigas." recordó.

El cree que la energía generada por el viento es la mejor y más económica opción para muchos propietarios en Kenia, especialmente para aldeas que no tienen energía eléctrica. Un estudio del banco mundial encontró que los propietarios en barrios pobres y aldeas sin electricidad en Kenia gastan cerca de 100 dólares al año en queroseno, baterías y velas para iluminar sus casas.

En Chifiri, cerca de Bura, al oriente de Kenia, una turbina Craftskills activa una bomba de agua que filtra 422 litros de agua por hora de una laguna cercana. Esta es la única fuente de agua para 500 habitantes.

“Los kenianos están cada vez más dispuestos a invertir en tecnologías de energía limpia,” dijo Daniel Macharia, director regional de proyectos de la Asociación Global Village Energy, una organización internacional que apoya a pequeñas empresas del sector energético.

La revolución verde de Kenia está creciendo. En reconocimiento del compromiso del gobierno con la energía verde el Banco Mundial le aprobó un préstamo de 330 millones de dólares a finales de mayo para ayudar al país a invertir en energías renovables.

Mientras tanto, pequeños proyectos floreciendo en diferentes partes del país son pruebas del creciente reconocimiento entre las comunidades rurales de que la mejor forma de obtener energía es a través de fuentes renovables.

Philip Musyoki, un granjero de 49 años del distrito de Tala, al oriente de Nairobi, se asoció con sus dos hermanos para comprar e instalar una turbina Craftskills de 1.8 kilovatios para sus hogares en la aldea de Kyakatulu. La compra tuvo un valor de 750 dólares.

"La turbina de viento ahora abastece 22 habitaciones en tres casas," afirmó Musyoki.

El cree que esta le ha ahorrado más de 40 dólares mensuales a comparación de lo que habrían gastado en parafina y baterías para radio.

Raveen Mbithi, una profesora de una escuela cercana a Ol Doinyo Sabuk, ya está obteniendo el retorno de la inversión en una turbina de 700 vatios instalada a finales de 2008.

Ella es dueña de un kiosco de energía para la comunidad local, cobrando un precio bajo por la recarga de teléfonos móviles y baterías de vehiculos, las cuales son utilizadas para suministrar energía a los dispositivos electrónicos de hogares y negocios.

Ella calcula que la turbina le permite llevar a su hogar cerca de 5.60 dólares extra al día solo de la recarga de 10 teléfonos y tres baterías de automóvil.

"Todas las tecnologías renovables requieren una amplia inversión inicial," dijo Macharia, de la Asociación Global Village Energy, "pero a largo plazo proveen energía económica."

Silvio Sánchez

Soy la fundadora de TodoSalud.co, una estudiante de enfermería apasionada con la salud y la comunicación. Puedes seguirme en youtube, donde subo videos sobre maternidad; tambien en Instagram y Facebook :)

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