¿Quién rescatará la tecnología verde en Estados Unidos?


Aunque los inversores en Estados Unidos han llegado a estar algo nerviosos sobre la tecnología verde, los conglomerados asiáticos se encuentran en el inicio de lo que podría convertirse en una gran juerga de compras.

SK Innovation, la refinería más grande de Corea del Sur, anunció las semana pasada que invertirá 50 millones de dolares en Heliovolt, una compañía de Austin, Texas, que ha estado luchando para que sus celdas solares de CIGS (semiconductor de selenio, cobre, indio y galio) salgan al mercado. Heliovolt ha estado buscando un comprador desde abril, según diversos informes. SK Group, la empresa matriz, dice que va a invertir hasta 15.6 mil millones en tecnologías limpias para el año 2020, incluyendo la expansión de sus intereses hacia las baterías y el silicio.

El anuncio es el último en una serie de transacciones entre los grandes conglomerados de Asia y de empresas principiantes de Estados Unidos, pudiéndose llamar un matrimonio por conveniencia industrial. Los grandes conglomerados tienen el capital, las fábricas y los contactos con los clientes para obtener nuevas tecnologías, como la próxima generación de celdas solares en el mercado. Estas empresas también entienden la manera de funcionar bajo márgenes de un solo dígito en muchas ocasiones.

Muchos ya han desplegado grandes planes. Samsung dice que va a aumentar su capacidad de producción solar de los 150 megavatios actuales a 3 gigavatios en 2015, un tamaño que le permitirá establecerse como un rival de especialistas solares como First Solar y Suntech.

Samsung además contrató en silencio a Steve Fludder, ex jefe del grupo Ecomagination de GE el año pasado, con el fin de supervisar su estrategia energética.

Estados Unidos, por su parte, sigue a la cabeza del mundo en lo que respecta a la transformación de interesantes experimentos científicos en un nuevos y viables productos.

Como resultado, Estados Unidos cada vez más se parece a una feria de ciencias de primer nivel para las empresas que tienen la esperanza de entrar en mercado que aunque se mueva lentamente, tiene un enorme potencial.

En agosto, el TFG Radiant Group, una gran empresa de construcción y de bienes raíces de China, que tiene enlaces con inversionistas de Singapur, anunció que invertiría hasta 450 millones de dólares en Ascent Solar de Colorado, en una operación compleja que, idealmente, conducirá a la construccion de nuevas fábricas.

El año pasado, TSMC, la gigantescos fundidora de microchips con sede en Taiwán, ha invertido 50 millones en Stion, otra fabricante de CIGS, obteniendo así una licencia para la fabricación de paneles similares a los de Stion en sus fábricas.

En una movida similar, DuPont compró en julio a Innovalight, una compañía fabricante de una tinta de silicio que aumenta la eficiencia en celdas solares. DuPont no es, por supuesto, un conglomerado asiático. Pero apunta a la base de clientes de Innovalight, que tiene sus raíces en China, India y Corea del Sur. Innovalight hasta la fecha no le han interesado los clientes de Estados Unidos.

Tanto Samsung como LG han hecho del crecimiento de sus negocios algo tecnológica y ecológicamente orgánico, pero ambos también han firmado acuerdos de licenciamiento con instituciones Estadounidenses. Samsung invirtió el año pasado 15 millones en Nanosys, una renacida empresa científica de materiales que trabaja con LEDs y baterías, mientras que LG Chem, el grupo de la baterías de LG, ha licenciado tecnología de Argonne National Labs para las baterías que fabrica para el Chevy Volt. Una serie de empresas japonesas están trabajando con Los Alamos National Labs en tecnologías de redes inteligentes.

Las empresas de nueva generación de Estados Unidos no son las únicos beneficiarias. En julio, Toshiba compró a Landis + Gyr, una fabricante con sede en Suiza de medidores inteligentes, por 2.3 mil millones. Panasonic se lanzó al campo solar y amplió su cuota de mercado en baterías de litio-ion con la compra de Sanyo, una empresa japonesa fundada a principios del siglo 20, curiosamente, por uno de los primeros empleados de Panasonic. Panasonic también ha declarado su meta de convertirse en la número 1 de la electrónica verde para 2018.

Y los conglomerados asiáticos no son los únicos comerciales tampoco. A los europeos les encanta Estados Unidos también por estas epocas. Areva, empresa de energía nuclear francesa, compró Ausra, una proveedora de energía solar térmica, mientras que Total, el gigante petrolero francés, compró una participación de control en SunPower. ABB de Suiza y Schneider Electric de Francia, han invertido varios miles de millones de dólares en empresas estadounidenses en los últimos 18 meses.

Con esto en mente, parece volverse necesario empezar a hablar mas idiomas.

Silvio Sánchez

Soy la fundadora de TodoSalud.co, una estudiante de enfermería apasionada con la salud y la comunicación. Puedes seguirme en youtube, donde subo videos sobre maternidad; tambien en Instagram y Facebook :)