Ejércitos verdes: ¿amigos o enemigos?


Mirando al futuro es difícil apostar en contra de la posibilidad que las décadas siguientes sean parte de una gran era de revolución en energía renovable.

Si damos un giro de 180 grados y miramos las dos décadas que acaban de pasar, es justo decir que uno de los avances tecnológicos se puso en frente de todos los otros y define este periodo. En caso que no sepas cual es, te daré una pista: lo estas usando ahora mismo.

El Internet puede que haya conquistado en mundo en menos de 20 años pero la historia de su desarrollo data de mucho antes. En 1963, un científico computacional llamado J.C.R Licklider escribió un memorando describiendo un concepto para una "Red Intergaláctica de Computadores". Visto en retrospectiva, el concepto es casi una radiografía de lo que Internet sería.

El mismo año que salió el memorando Licklider fue llamado como jefe de una división de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Departamento de Defensa de Estados Unidos, o ARPA, para crear una red compartida de computadores conocida como ARPANET. Esta fue una de las redes centrales que eventualmente conduciría a la creación de lo que conocemos actualmente como Internet, financiada por el Ejercito de los Estados Unidos.

Por supuesto, no nos debemos sorprender por esto. Como bien se sabe, es irónico en la historia que la guerra impulse el avance tecnológico: la radio, los radares, microondas, la energía nuclear y hasta los cohetes espaciales son pocos y obvios ejemplos de ello.

Pero ahora, algo similar puede estar sucediendo con la energía renovable.

En una base naval en el atolón Diego García del Océano Indico, científicos del ejercito de Estados Unidos están desarrollando un sistema para crear energía por medio de agua salada fría y caliente. Llamado Otec, el sistema utiliza el agua caliente y fría para alternativamente calentar y enfriar un tipo de refrigerante amoniaco que hierve a temperatura ambiente y que es utilizada para darle energía a una turbina.

Sin embargo, esta investigación es solo una parte pequeña de la ecotecnología con la que está tratando el ejercito. Desde su cúpula hasta las líneas de combate, el ejercito de los Estados Unidos ha adoptado formas de energía renovable de una forma que hubiera sido inimaginable hace una década.

El ejercito ha declarado que obtendrá la mitad de su poder de fuentes limpias de energía para 2020 y Ray Mabus, secretario de la Marina, ha establecido el año 2016 para el lanzamiento de la "Gran Flota Verde", un grupo de naves que incluye portaaviones, cruceros, un escuadrón de destructores, por lo menos dos fragatas y un personal de 7.500 soldados que usarán una combinación de biocombustibles y combustibles convencionales en sus ataques. Los Marines ya han comenzado a utilizar energía solar en bases de avanzada en Afganistán y el año pasado la Marina invirtió 12 millones de dólares en 450.000 galones de biocombustibles, la compra mas grande de biocombustibles en la historia de Estados Unidos.

Inevitablemente, muchos en el sector de la energía renovable están emocionados con las promesas de un negocio tan lucrativo y ya que el ejercito de los Estados Unidos es el mayor consumidor de energía en el mundo, debe haber mucha de esta a disposición. Aún más importante a largo plazo es que las compañías de tecnología ecológica reconozcan que la masificación en el despliegue de su tecnología gracias a los militares puede posiblemente hacer bajar los costos de producción y ayudar a establecer la industria sobre bases mas sostenibles.

Este es un punto de vista que ha atraído el apoyo de gigantes.

"Necesitamos aún más confianza en el ejercito," afirmó el expresidente Bill Clinton en una reunión de emprendedores ecológicos recientemente. "¿Si el ejercito quiere construir 20 instalaciones que sean neutrales en carbono, por que no ayudarlo a construir 50? y ¿si solamente la flota de vehículos militares puede reducir el costo de los automóviles eléctricos, por qué no darles el apoyo que necesitan para hacerlo?".

A pesar de la poderosa aprobación de Clinton, no todos están muy seguros. Muchos ambientalistas tienen un bloqueo ideológico cuando se trata de motivar el avance de la energía renovable en una organización cuyo principal negocio es la guerra. Aún aquellos que simpatizan con la idea difieren de esta por motivos que subyacen.

Tanto el ejercito como el presidente Obama, quien es el mayor instigador detrás de esta búsqueda de un ejercito más ecológico, han sido claros en que la verdadera y real prioridad por la cual el ejercito se preocupa por ecotecnologías es por su dependencia energética: en otras palabras, para salvarse a si mismos del yugo de lo que el General James Mattis, un comandante de la Marina en la primera guerra de Irak, llamo alguna vez la "atadura del combustible".

La preocupación del ejercito no es el calentamiento global, sino un Irán nuclear o una Arabia Saudita que sepan cerrar el grifo del petróleo.

Esto le preocupa a los ambientalistas, que temen que en vez de ser los salvadores del movimiento de energía renovable, los militares simplemente exploten tecnologías limpias como forma de estar vigentes en una época de incertidumbre económica cuando la necesidad de sus operaciones y su costo de manutención están siendo tan cuestionados.

En un articulo reciente del New Statesman, el defensor del medio ambiente John Naish argumentó que aplicar tecnologías ecológicas al campo de batalla puede ser un paso que, de hecho, haga del mundo un lugar más peligroso. "Las armas nucleares detuvieron en juego para los señores de la guerra, ya que estas podían significar que cualquier conflicto entre superpotencias destruiría el planeta", escribió Naish. "La ecotecnología a revivido la posibilidad de una guerra en la que el medioambiente permanezca intacto".

Puesto de otra forma, "el ejercito está desarrollando estas tecnologías para poder luchar en un mundo post cambio climático", afirmó en el mismo artículo de New Statesman, Alex Randall, del Centro de Tecnología Alternativa. "Preferimos que esos fondos se asignarán a tecnologías y políticas que prevengan el cambio climático, los cuales prevendrían la aparición de conflictos".

Ambientalistas preocupados han sido apoyados por republicanos decididos, que dicen que el esfuerzo de volverse ecológico quitará dinero dedicado a programas más vitales de seguridad en una época en que el presupuesto de ejercito ya absorbe 487 billones en recortes. Senadores republicanos como John McCain afirman que las nuevas medidas son parte de la agenda global contra el calentamiento global de Obama.

No es que este tipo de argumentos sean de preocupación para aquellos que apoyan los planes, En una reciente entrevista de radio, Juliette Kayyem, una columnista de asuntos extranjeros para el Boston Globe, quien ha trabajado en la administración Obama, afirma que McCain tiene "técnicamente absoluta razón" en su análisis de la situación.

"Lo que está pasando aquí es que es un esfuerzo hacer que el pentágono, como la mayoría del mundo, trate de reducir su dependencia del petróleo", afirmó Kayyem. "Walmart lo está haciendo. Target, la gran cadena de suministro y compañías del sector privado lo están haciendo. Esto no es una sorpresa. Así que McCain cree que está criticando las políticas verdes de Obama, pero lo que está bajo de sus criticas es que, de hecho, está siendo motivado por el ejercito".

Silvio Sánchez

Soy la fundadora de TodoSalud.co, una estudiante de enfermería apasionada con la salud y la comunicación. Puedes seguirme en youtube, donde subo videos sobre maternidad; tambien en Instagram y Facebook :)