Unilateralismo Ecológico


En la próxima cumbre Rio+20 en Brasil, más de 135 jefes de estado y gobierno, y cerca de 50.000 participantes, incluyendo ejecutivos de negocios y representantes de la sociedad civil, se reunirán para expresar su compromiso colectivo hacia el avance inclusivo y el desarrollo sostenible. Pero, a pesar del objetivo de unidad y acción colectiva que promueve la cumbre, la mejor manera que tiene la economía global para avanzar es trabajar en las acciones que están siendo tomadas individualmente por las naciones y regiones en busca de sus propios intereses.

A pesar de la positiva retórica de la cumbre, no hay un consenso sobre cómo alcanzar el desarrollo sostenible, ejemplificado en los desacuerdos sobre el potencial del “crecimiento ecológico”. Los defensores argumentan que las políticas públicas en ecotecnología, financiamiento inteligente y grado de inversión marcarán el inicio de una nueva y brillante era de crecimiento económico que no degradará el medioambiente. No obstante, para los oponentes, el crecimiento ecológico es más parecido a un simple cambio cosmético para los negocios, que continuará trayendo crisis, perpetuará la pobreza y exacerbará la inequidad.

Dada esta divergencia, los legisladores deben comprender las oportunidades inmediatas de hoy, en vez de confiar en la deseable (pero remota) posibilidad de un consenso global. Si confiamos actualmente con una economía mundial que, agotando los recursos y guiándose por las ganancias, trate de mejorar la seguridad medioambiental y el desarrollo, necesitamos un profundo optimismo, especialmente dadas las terribles circunstancias politicas y economicas de naciones y regiones poderosas como Europa y Estados Unidos. La falta de visión de los mercados de capitales (que derrochaban hace solo pocos años) hace muy poco por aumentar la esperanza. Aunque la inversión en tecnología limpia está en auge, está lejos de alcanzar más del trillon de dolares anual necesario para impulsar la energía ecológica y la infraestructura requerida para el siglo 21.

Se necesitan robustas intervenciones políticas, pero las plataformas globales de legislación están desordenadas. La Organizacion Mundial del Comercio prevé un régimen de comercio que es antagónico a las estrategias económicas e industriales que son prioritarias para aumentar la ecotecnología. Las negociaciones globales carecen de mandato, iniciativa y competencia para alcanzar un consenso mayor que facilite la transformación económica.

Hoy esta economía es todo lo que tenemos, así que necesitamos sacar lo mejor de ella para conducirla hacia los cambios ecológicos que necesitamos. Esto significa tomar ventaja de acciones unilaterales de países o de agrupaciones regionales para poner nuestra economía a rodar por un camino más sostenible.

Algunas políticas útiles ya están en ejecución: los masivos subsidios públicos en China están impulsando un puesto de trabajo para compañías de ecotecnologías con visión internacional; Europa está intentando extender su esquema de bonos de carbono a compañías aéreas no europeas y los Estados Unidos se están moviendo un paso adelante hacia la seguridad energética por medio de la explotación doméstica de gas.

Más aún, muchos países menos desarrollados, ansiosos de asegurarse un lugar en el orden económico del mañana, están tomando acciones unilaterales para aprovechar vínculos en las cadenas de valor globales en las industrias de bajo carbono, especialmente en energía renovable.

En lugar de buscar contener este unilateralismo, los líderes del mundo deben asociarse en la consecución de beneficios públicos globales. El éxito de tal estrategia depende de tres factores: el enfoque en un pequeño número de acciones regionales y nacionales, una asociación adecuada de políticas sobre estas acciones, y coaliciones internacionales para dirigirlas por un camino legítimo.

Un área en la cual enfocarse son los fondos soberanos, de los cuales, sus activos combinados se prevé que crezcan de 3-4 trillones de dólares a 10 trillones en la próxima década. Además, los gobiernos producen apenas entre 3 y 4 trillones en bienes y servicios al año, una fuerza de potencial gigantesco para inducir transformaciones en el mercado. Los subsidios para combustibles fósiles exceden 400 billones anuales, mientras que el total anual para subsidios públicos de recursos naturales se estima que exceda el trillón. Solo China incrementará su nivel de inversión directa hacia el exterior durante la próxima década en cerca de 1 trillón, un regalo para la sostenibilidad si su desarrollo puede ser construido con una visión extendida en mente.

Darle forma al unilateralismo requiere nuevas formas de colaboración, y tales plataformas están emergiendo. El Ministerio de Energía Limpia de Estados Unidos, la Agencia de Energía Renovable de Abu Dhabi (IRENA), y el Instituto de Crecimiento Ecológico Global coreano pueden proveer caminos pragmáticos para mejorar acciones unilaterales.

Una nueva generación de asociaciones público-privadas también se está enfocando en desbloquear oportunidades estratégicas de crecimiento ecológico. Muchas de las más promisorias alianzas se muestran en el Foro Global de Crecimiento Ecológico Danés, e incluye coaliciones para reverdecer procedimientos públicos, avanzar hacia una “zona de comercio energéticamente sostenible”, y analizar los subsidios a combustibles fósiles en todo el mundo.

En su estado actual, la economía global no es apta para satisfacer las necesidades colectivas. Los mercados de capitales deben ser reformados, no sólo para asegurar que tienen capacidad de adaptarse (el enfoque de las reformas al sistema financiero actualmente) sino para garantizar que el dinero está siendo asignado en formas que aseguren la resistencia de la economía real y el medio ambiente natural del cual depende. Mientras tanto, los legisladores deben tomar ventaja de activos económicos concentrados y dirigidos para motivar una transformación económica más sostenible y ecológica.

La fuerza más poderosa en la actual economía política global es el unilateralismo en la toma de decisiones, efectuadas por países y grupos regionales en busca de sus propios intereses económicos. Es una fuerza que debe ser asociada a través de colaboración internacional que apunte a la mejora de la efectividad de tales decisiones y su contribución en la provisión de beneficios públicos globales. Los asistentes a la cumbre de Rio+20 deben abarcar esta estrategica oportunidad, que si bien puede ser extraña, es promisoria.

Silvio Sánchez

Soy la fundadora de TodoSalud.co, una estudiante de enfermería apasionada con la salud y la comunicación. Puedes seguirme en youtube, donde subo videos sobre maternidad; tambien en Instagram y Facebook :)