Las 3 grandes barreras de la tecnología ambiental


15 años después de Kioto, la tecnología ambiental y las prácticas sostenibles son aún un tema caliente de debate. ¿Por qué está tomando tanto tiempo a las industrias adoptar tendencias ecológicas?

El año pasado fue proclamado ampliamente por analistas de la industria automotriz como “el año del automóvil eléctrico”. De hecho, algunos países ofrecieron incentivos financieros a compradores de este tipo de vehiculos.

Sin embargo, estos intentos no han sido suficientes para inclinar la balanza a favor de la ecología. En España, donde el gobierno ofreció financiación de hasta 7.400 dólares por automóvil y que además pronosticó ventas de 2.000 vehículos eléctricos en 2010, solo 16 compradores se registraron en 8 meses, haciendo la meta inalcanzable.

Los altísimos precios de la gasolina deberían crear suficiente interés en alternativas eficientes de energía, pero a pesar de sus obvios beneficios medioambientales y sociales, ¿por qué los automóviles eléctricos no logran establecerse en el mercado?

Barreras financieras


La verdad es que la tecnología que se desarrolla en laboratorios rara vez encuentra su camino hacia las unidades de investigación. La entrada al mercado para tecnologías verdes encuentra varias capas de barreras, empezando por la falta de financiación.

Como en el caso de cualquier tecnología nueva, la tecnología ambiental implica altos costos de financiación a medida que requiere una investigación más extensa. Amplias inversiones de capital en las etapas iniciales de desarrollo e investigación causan un aumento temporal de los costos de los sistemas de tecnología ambiental, los cuales afectan de forma subsecuente al consumidor final. En épocas de incertidumbre económica, tales como las que atraviesa hoy el mundo, muchos financiadores no están listos para aceptar productos ecológicos como parte de su agenda principal.

Una impaciente presión por retornos de inversión a corto plazo es el mayor reto para que la tecnología ambiental despegue. Debido a la necesidad de grandes inversiones de capital, muchos emprendedores fallan en pasar de primeras instancias. Y aún así, después de obtener préstamos exitosamente, las necesidades de financiación crecerán y lo harán también los precios de los productos finales, afectando de esta manera a los consumidores.

Grandes medidas han sido tomadas para romper estas barreras en varios países con respecto a iniciativas de tecnología ambiental al proveer la asistencia necesaria para enfrentar sus problemas hasta que nuevas tecnologías sean económicamente viables para mantenerse por sí solas.

El gobierno alemán por ejemplo, introdujo subsidios energéticos, incentivos tributarios, programas de préstamos públicos y paquetes de estímulo para su industria limpia. Sus subsidios energéticos han sido adoptados en al menos 47 países, incluyendo Australia y Países Bajos. Un reporte del año pasado hecho por la Red de Políticas de Energía Renovable para el Siglo 21 mostró que al menos 119 países tienen ahora alguna forma de política en energía renovable.

Barreras de conocimiento


El apoyo de los legisladores puede compensar el exceso de barreras financieras. Sin embargo, la tecnología verde enfrenta otro obstáculo: las barreras de conocimiento. Siendo un campo relativamente nuevo, existe limitada experiencia en el área de ecotecnologías. Además, algo de ese nuevo conocimiento requiere de expertos locales para probarlo y modificarlo de acuerdo al clima y recursos de cada región.

Aparte de eso, una falta de conciencia general sobre nuevos desarrollos en este campo causa más contratiempos, tales como inversores temerosos de financiar iniciativas de tecnología ambiental y consumidores que no ven los beneficios debido a su falta de conocimiento técnico.

Una encuesta reciente conducida por la firma GlobeScan y SustainAbility mostró que mientras el 88 por ciento de los 642 encuestados sostienen la visión en la cual la impaciencia financiera es la mayor barrera de las empresas en su transición hacia la sostenibilidad, la baja conciencia general que impera entre líderes de empresas y una regulación poco apropiada hacen parte de la segunda gran barrera (65 por ciento).

La encuesta, que se hizo entre negocios, ONGs, académicos y gobiernos, mostró que la implementación de estas políticas ha sido demorada debido al pobre entendimiento y conciencia sobre la tecnología verde en el área comercial. Como consecuencia, esta es vista como un alto riesgo de inversión tanto para inversores como para consumidores.

Por esta razón, no es una sorpresa que a pesar de la estrategia de inversión de ciertos gobiernos (que garantizan hasta un 60 por ciento de los préstamos bajo esquemas de ecotecnologías), menos del 20 por ciento de esas solicitudes de préstamos hayan sido aprobadas por los bancos desde el 2010.

No solo los inversores son recatados frente al éxito de algunas tecnologías verdes, sino también los consumidores se preocupan sobre el costo y la accesibilidad de servicios de mantenimiento y reparación. Desafortunadamente, mientras los fondos no fluyan hacia el apoyo de iniciativas ecológicas, los desarrollos que puedan encargarse de estas preocupaciones seguirán obstaculizados.

Barreras actitudinales


La encuesta de GlobeScan y SustainAbility también mostró que una falta de demanda de productos ecológicos por parte del consumidor es la tercera gran barrera (57 por ciento) para negocios que quieren hacer la transición hacia procesos más ecológicos. Sin embargo, tal como en el dilema del huevo y la gallina, la presión de los consumidores sobre alternativas ecológicas es grande debido a preocupaciones sobre su eficiencia y conveniencia.

Aunque muchas personas están a favor de prácticas ambientalmente amigables en gran medida, los consumidores no tienen intención de convertir esta favorabilidad en hábitos de compra si la tecnología viene a un alto costo a pesar del hecho de ser más económica a largo plazo. Como resultado, los legisladores, especialmente en el campo de los negocios, no sienten que el mercado esté listo para darle empuje a las tecnologías verdes para satisfacer a grandes audiencias, en lugar de escoger un nicho específico que tenga gran valor ecológico.

Un ejemplo de estas barreras lo podemos ver en las calderas de biomasa que le permiten a las fábricas producir vapor a partir de residuos de biomasa en lugar de utilizar combustibles fósiles. Sin embargo, el costo del proceso y la instalación es un factor clave de disuasión para que las empresas hagan la transición hacia este sistema.

Las firmas de financiación se están absteniendo de desembolsar préstamos para iniciativas ambientales porque no tienen el conocimiento técnico para evaluar el riesgo que conlleva aportar dinero en este tipo de proyectos. Quienes financian también temen que si los prestamistas incumplen, será en ellos sobre quienes recaiga la responsabilidad de vender tecnologías nuevas y extrañas para los consumidores. Esta clase de retos dificultan el progreso de la tecnología ambiental y su alcance en un mercado más amplio.

A pesar de su potencial medioambiental y social, la industria ecotecnológica enfrenta factores decisivos que hacen difícil su transición desde una etapa primaria hasta una economía robusta.

Para atravesar estas barreras, una cooperación más fuerte entre empresas, ONGs y la academia, así como alianzas entre países, son cruciales para fortalecer y apoyar el desarrollo del sector de tecnologías verdes, además de reducir su costo y uso de recursos. Un frente común ante el desarrollo de ecotecnologías es la mayor apuesta para que estas puedan finalmente despegar.

Silvio Sánchez

Soy la fundadora de TodoSalud.co, una estudiante de enfermería apasionada con la salud y la comunicación. Puedes seguirme en youtube, donde subo videos sobre maternidad; tambien en Instagram y Facebook :)