5 pasos para lograr una alimentación ecológica y sana

Por Mauricio Benavides.

Una de las inquietudes más importantes del ser humano es alcanzar y conservar un estado de salud pleno o lo más cercano posible a ello. Para este fin, tanto los profesionales de la medicina, de la salud en general, como los empíricos y practicantes de diversas disciplinas alternativas coinciden en que son tres los cuidados más importantes que debemos dar a nuestro cuerpo para conservar la salud el mayor tiempo posible. Estas son la Alimentación, el Descanso suficiente y el Ejercicio; Sin embargo, nos ocuparemos de la alimentación en primer término, apegándonos al viejo aforismo que afirma: “Somos lo que comemos”.

Fotografía por Steven Depolo

Pero como además de pensar en nuestro propio beneficio también debemos pensar en nuestro gran hogar que es el Planeta, es importante cuidar lo que comemos para afectar lo menos posible nuestro ambiente, pues como sabemos, sin duda todo lo que hacemos los seres humanos afecta en mayor o menor grado el equilibrio y la “salud” del planeta, en lo cual somos corresponsables. Por estas razones se hace imperioso pensar en tips o pasos a seguir para aproximarnos a lo que sería una alimentación más ecológica (a favor del Planeta) y más sana (a favor de nosotros mismos).

A continuación te presentamos 5 pasos prácticos para tener una alimentación más saludable y ecológica:

1. Piensa en la cantidad necesaria


Fotografía por OakleyOriginals

Es importante reducir el esfuerzo digestivo y al mismo tiempo el derroche de comida. Si comes más de lo necesario, la digestión gastará mucha energía, y pasarás más tiempo somnoliento; en cambio, comiendo con moderación estarás más despierto y reducirás tus patrones de consumo.

2. Consume alimentos de mejor calidad


Fotografía por torbakhopper

Más sanos y limpios tanto para el ser humano como para el medio ambiente. Estas son algunas de las cosas que puedes hacer para que la calidad de los productos que ingerimos sea la adecuada:
  • Compra productos frescos en un mercado local.
  • Evita en lo posible introducir al cuerpo sustancias tóxicas.
  • Compra productos con el menor envase posible. Evita alimentos enlatados y plastificados.
  • Comer más productos que no necesiten ser cocinados y mejor si son de cultivos ecológicos. -Consume alimentos con certificado ecológico avalados por controles oficiales que aseguren que no hayan sido intervenidos con procesos o sustancias químicas en el proceso.
  • Evita comer más de 3 veces a la semana carne o pescado, o adopta una dieta vegetariana o vegana.
  • Evita alimentos industrializados (conservas, snacks, etc.) a los que se les añade sustancias químicas diversas como aditivos y conservantes.


3. Consume alimentos orgánicos


Fotografía por Viviendo Madrid

En el caso de las frutas y verduras, infórmate y evita los alimentos transgénicos, y revisa que no se hayan utilizado fertilizantes ni plaguicidas químicos para su producción.

Si se trata de explotaciones ganaderas, ten en cuenta el bienestar del animal, que no haya tomado productos químicos; que el tipo de comida de los animales no tenga aditivos con el fin de hacerlo crecer más rápido y que sus condiciones de vida sean lo más natural posible…

Estos alimentos pasan los mismos controles sanitarios que el resto de productos que consumimos y, además, son sometidos a otros más específicos para comprobar que, efectivamente, son orgánicos.

4. La clave: ¡Mira la etiqueta!


Fotografía por Fruitnet

Solemos escuchar los términos ecológico, orgánico o biológico en muchas ocasiones en diferentes productos alimenticios, pero gran parte de nosotros desconocemos qué diferencias hay entre cada una de estas definiciones...

La respuesta es sencilla: no hay diferencia; estos tres términos hacen referencia a los mismos productos, y se diferencian de los alimentos comunes porque tienen una certificación que nos indica que son ecológicos.

Si queremos comprarlos, por tanto, debemos leer las etiquetas de los productos y llevarnos los que tengan una certificación que demuestre que han pasado los controles de las organizaciones agrícolas e institucionales del país donde se producen.

5. De vuelta a lo natural


Fotografía por Cintia Barenho

Las frutas y verduras ecológicas han sido cultivadas en terrenos fertilizados con abonos orgánicos naturales, sin pesticidas, y no se les ha añadido aditivos para su conservación; además, no proceden de semillas genéticamente modificadas. Los cultivos sostenibles son respetuosos con el medio ambiente, preservan las especies animales y vegetales que hay alrededor de las plantaciones, no contaminan los acuíferos, fertiliza la tierra, entre otros...

Por su parte, las carnes proceden de reses y animales que tienen una alimentación natural y no han sido tratadas con hormonas ni con antibióticos.

Silvio Sánchez

Soy la fundadora de TodoSalud.co, una estudiante de enfermería apasionada con la salud y la comunicación. Puedes seguirme en youtube, donde subo videos sobre maternidad; tambien en Instagram y Facebook :)