¿Qué tan sostenible es tu ciudad? Investigadores te ponen a pensar en ello

Supongamos que una constructora en Manhattan quiere construir un edificio de oficinas, y el arquitecto decide usar granito como su material primario. Hay una buena posibilidad que ese granito provenga de una cantera en Minais Gerais, al sudeste de brasil. Desde allí, puede ser enviado a Carrara, al norte de Italia, donde gran cantidad de la piedra de alta calidad del mundo es procesada y dejada lista para la construcción. Luego el granito es enviado hasta Nueva York, aunque algunas de las partes puedan ser rechazadas, generando una nueva ronda de cortes, envíos e inspecciones en tres continentes.

Resumiendo, un montón de emisiones de carbono se han producido sin siquiera haber construido el impresionante edificio.

Tal ejemplo es una “advertencia”, tal como Paulo Ferrão y John Fernández escriben en su nuevo libro sobre cómo hacer ciudades más sostenibles. Este sugiere, anotan, “la facilidad con la que un individuo, un profesional contemporáneo bien educado, puede generar el movimiento global de grandes cantidades de materiales y el gasto de enormes cantidades de energía en el esfuerzo de proveer un servicio local”.

Por esta razón, en el libro “Metabolismo Urbano Sostenible”, publicado recientemente por MIT Press, los autores establecen un nuevo programa para hacer algo que no ha podido ser logrado: entender qué tantos recursos consume una ciudad, y establecer, en efecto, un marco holístico para producir una hoja de ruta ambiental para cada ciudad.

“El mundo necesita hacer un cambio para ser más sostenible”, afirma Ferrão, ingeniero mecánico autodidacta y director del Programa MIT-Portugal. “Las ciudades son en realidad el motor del crecimiento del mundo, así que cualquier cosa que pase en este pasará antes en las ciudades, particularmente, el consumo de recursos materiales”. De hecho, cerca de las mitad de la población mundial vive en ciudades, un número que muy probablemente crecerá.

Para tenerlo claro, tal como enfatizan los autores, cuantificar exactamente los recursos naturales que una ciudad consume y las emisiones que esta produce (o su metabolismo) es un problema complicado porque hay muchos factores involucrados. Básicamente, el libro es una herramienta para investigar este complicado tema.

Después de todo, cuando se trata de reducir huellas ambientales, “las ciudades tienen una inmensa presión para articularse hacia el futuro”, afirma Fernández, un profesor asociado de arquitectura, tecnología de la construcción e ingeniería de sistemas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), experto en materiales utilizados en construcciones. “Pero si no sabemos que consumen nuestras ciudades, ¿como se supone que se propongan objetivos ambientales, tales como la reducción de un 20 por ciento de emisiones de carbono en 10 años?

Un cambio de paradigma en el mejoramiento de ciudades


Considera ver el problema desde un ángulo diferente: tal vez vives en una ciudad metropolitana que ha implementado varios proyectos verdes, tales como nuevas líneas para ciclistas o estrategias naturales para climatizar edificios públicos. Esos proyectos pueden ayudar a reducir emisiones y ahorrar energía.

Pero supón que tu ciudad también ha aprobado proyectos para expandir los negocios y el crecimiento económico. Por beneficioso que eso sea, los nuevos desarrollos en esas áreas pueden opacar fácilmente los beneficios ambientales de los otros proyectos. Si los dirigentes de la ciudad, planeadores y ciudadanos quieren ver una mejora neta en el frente ambiental, Ferrão y Fernández piensan que es fundamental un enfoque holístico con un resultado final que demuestre resultados tangibles.

Sin embargo, no hay agencias compilando información relevante en gráficos útiles, y solamente descubriendo cómo proceder lógicamente representa un gran paso adelante. Los autores presentan varias herramientas que tienen el fin de ayudarnos a ganar terreno en el área - tales como una 15 tipologías de diversas ciudades, basadas en el consumo de ocho diferentes recursos básicos, emisiones y otros factores.

Las ciudades en los países desarrollados tienden a producir más emisiones, entonces, bajo este marco (tipo 15) se encuentran ciudades altamente consumidoras de recursos como Phoenix y Chicago. En el otro extremo (tipo 1) se encuentran metrópolis en países en desarrollo con bajo consumo de recursos tales como Jakarta en Indonesia o Kinshasa en la República Democrática del Congo. La mayoría de ciudades del mundo, por supuesto, están en la mitad. Lo que los autores llaman tipo 8, por ejemplo, incluye muchas de las ciudades más grandes del mundo con un acceso sencillo a recursos naturales, tales como Beijing, Ciudad de México y Estambul, entre otras.

Ser capaces de estandarizar los datos, incluyendo estadísticas de comercio mundial y otros recursos, podría ayudar a los planeadores a comprender qué tipos de cambios necesita cada ciudad para ser más sostenible.

“Si uno puede cuantitativamente apoyar esta idea de tipologías, se pueden comparar ciudades y utilizar puntos de referencia”, afirma Ferrão. “Si uno tiene dos ciudades con tipologías similares y una no es tan eficiente como la otra, necesitamos un análisis más detallado: ¿es esto un asunto de infraestructura, habitabilidad, clima o de algo más? Ese es el siguiente paso lógico”.

¿Hay campo para el optimismo?


Otros investigadores han respondido positivamente al libro. John Ehrenfeld, un antiguo investigador de la Escuela de Silvicultura y Estudios Ambientales de Yale, afirma que este contiene “un conjunto de poderosas y prácticas herramientas para analistas y diseñadores”, a la vez que Christopher Kennedy, profesor de ingeniería civil en la Universidad de Toronto, lo llamó “una bella composición con detalles técnicos apropiados”.

Los autores expresaron optimismo sobre el tema, aunque hicieron énfasis en la urgencia de la situación. Las ciudades japonesas, tal como indica el libro, consumen electricidad a niveles exagerados mientras que a la vez mantienen una huella ambiental pequeña, demostrando que la afluencia puede coexistir con un modo sostenible de vivir.

“Nuestra motivación es ser honestos con lo que consumimos”, dice Fernández. “Las ciudades son buenas creando riqueza e, inevitablemente, incrementando los resultados de consumo. Así que en realidad se necesita que haya un esfuerzo por estudiar la ciudad en sí: cómo crece, cambia, respira y qué recursos consume”.

Silvio Sánchez

Soy la fundadora de TodoSalud.co, una estudiante de enfermería apasionada con la salud y la comunicación. Puedes seguirme en youtube, donde subo videos sobre maternidad; tambien en Instagram y Facebook :)