El río que todo lo traga

Por Romina Galeota Lencina, Tiempo de Lectura 2:44 Minutos



Imaginar una maravilla producto de una falla suena ilógico, sin embargo los Saltos del Moconá, en la Argentina, son la prueba de que es posible. A lo largo de unos tres kilómetros sobre el río Uruguay, entre las desembocaduras de los arroyos Pepirí Guazú y Yabotí, en la Provincia de Misiones, se extiende longitudinalmente al curso del agua una cascada de 10 metros de altura. Este fenómeno, producto de un gran accidente geográfico que en algunos puntos alcanza una profundidad de 170 metros, no se repite en otro lugar del mundo.


En idioma guaraní Moconá significa «que todo lo traga». Precisamente su nombre evoca a los pobladores nativos que habitan actualmente, al igual que lo hacían en el pasado, el territorio que corresponde al suroeste de Brasil y noreste de Argentina.


De relieve accidentado, surcado por numerosos cursos de ríos y arroyos, y cubierto por una importante masa boscosa, los Saltos del Moconá se encuentran protegidos dentro de la Reserva de la Biosfera Yabotí, del lado argentino, en el Parque Provincial Moconá, donde se ofrecen diversas alternativas para vivir y disfrutar la naturaleza circundante. La finalidad de esta área protegida es conservar el ecosistema representado en la Selva Misionera o Paranaense, de igual manera lo hace el Parque Estadual do Turvo, ubicado en la margen brasileña del río Uruguay, en el estado de Rio Grande do Sul.


Su avistaje depende de varios factores, uno de los ellos el nivel del río, los cuales varían diariamente. Pero un factor humano le agregó un nuevo obstáculo a esta actividad: la represa de Foz do Chapecó, ubicada aguas arriba, a unos 80 kilómetros de la frontera entre Argentina y Brasil. Desde que comenzó a operar en su totalidad, en 2011, el turismo local comenzó a sufrir las consecuencias. Doce horas después de que sus compuertas se abren, el agua llega a los Saltos, lo que afecta su altura y visibilidad. Y si llueve, directamente los tapa.


Por supuesto que el turismo no es el único problema, su instalación también genera un gran impacto ambiental debido al cambio abrupto e irregular del caudal de agua de los saltos y el río. La ecorregión donde se encuentra presenta una biodiversidad rica y variada, con estratos en los cuales se desarrollan ejemplares de diversas especies que subsisten en este ambiente tan particular, muchas de las cuales se encuentran amenazadas en peligro de extinción, principalmente, por la modificación de su hábitat.


A su vez, los pobladores locales tienen conocimiento de otro proyecto al que le temen más que a Foz do Chapecó: el embalse Garabí, que dejaría a los saltos bajo el agua por el resto de sus días.


Lo que sucede en la zona no es un hecho aislado. Alrededor del mundo, y de diversas formas, la intervención del hombre presenta consecuencias cada vez más graves, y muchas de ellas irreparables. Sin dudas el avance del cambio climático y el derretimiento acelerado de los hielos es un claro ejemplo. Pero todos ellos son síntomas de una misma enfermedad y, por su carácter global, afectan a todos los países por igual, en mayor o menor medida.


Quizás el conocimiento de lugares como los Saltos del Moconá, que sorprenden por su belleza y magnitud, ayuden a repensar de qué forma podemos colaborar cotidianamente para evitar su deterioro o desaparición. ¿Te animas a intentarlo?

Autor Voluntario

Soy la fundadora de TodoSalud.co, una estudiante de enfermería apasionada con la salud y la comunicación. Puedes seguirme en youtube, donde subo videos sobre maternidad; tambien en Instagram y Facebook :)

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