Contaminación del suelo: causas, consecuencias y soluciones

Por Emiliano Javier Vazquez

contaminacion del suelo

La contaminación del suelo es la alteración de la superficie terrestre debido a la presencia de sustancias o materiales contaminantes sólidos o líquidos, generando el deterioro total de un terreno o la pérdida de una o más de sus funciones.

Estos elementos perjudican de igual manera y de forma grave la salud de las personas, de animales y plantas. Muchas veces este tipo de contaminación entra en contacto con el agua potable, agravando la situación.

Contexto actual


La contaminación del suelo es una de las tantas problemáticas de la Tierra porque en el suelo realizamos actividades para el crecimiento y mantenimiento comunidades como la agricultura, la industria o la construcción de ciudades. Cuando se altera la calidad de la tierra, se pueden producir crisis alimentarias, repercutiendo en la forma de vida y en el futuro de las generaciones venideras, pues no tendrán un lugar donde plantar sus alimentos ni construir sus hogares.


Causas y consecuencias de la contaminación del suelo


lata de cerveza

La contaminación del suelo se produce por causa de las actividades del hombre o por alteraciones en el ambiente. Según las Naciones Unidas, para el año 2050, los nueve mil millones de personas que habitarán el planeta necesitarán 180 mil millones de toneladas de materias primas al año para satisfacer sus necesidades.

Esto equivale a casi tres veces la cantidad actual y se estima que elevará la acidificación y la eutrofización de los suelos y aguas de todo el mundo, aumentará la erosión del suelo y producirá mayores cantidades de residuos, contaminación atmosférica y muchos otros problemas ambientales.

Dentro de las principales causas de la contaminación del suelo están los residuos urbanos, los contaminantes radiactivos y las prácticas agrícolas.

1. Residuos urbanos



Los residuos urbanos consisten en basura y materiales de uso común, lodos secos y aguas residuales domésticas y comerciales. En las últimas décadas los gobiernos del mundo han venido mostrando preocupación y están tratando de resolver el problema relacionado con los residuos urbanos.

Debido a la falta de plantas de tratamiento para aguas residuales en las ciudades y en las industrias, el control de este problema es difícil, sumado a las explotaciones mineras, agrícolas y ganaderas que generan residuos contaminantes.

Estos hacen mucho daño al medio ambiente, ya que la mayoría de esas aguas es descargada en los ríos, lagos, mares, y terminan en los suelos o en el subsuelo, a través de los llamados pozos sépticos y rellenos sanitarios.

Las aguas de desecho dispuestas en una corriente superficial como los lagos y ríos, sin ningún tratamiento, ocasionan graves inconvenientes de contaminación que afectan la flora y la fauna. Estas aguas residuales, antes de ser vertidas en las masas receptoras, deben recibir un tratamiento adecuado, capaz de modificar sus condiciones físicas, químicas y microbiológicas, para evitar que su disposición cause los problemas antes mencionados.

El grado de tratamiento requerido en cada caso para las aguas residuales deberá responder a las condiciones que acusen los receptores en los cuales se haya producido su vertimiento.

2. Contaminantes radiactivos


Existen en la naturaleza numerosos compartimentos medioambientales en los cuales el contenido de radioisótopos de origen natural (procedentes principalmente de las cadenas radiactivas del uranio y el torio) se encuentra en varios órdenes de magnitud por encima de los niveles medios encontrados en la naturaleza.

El suelo es uno de los receptores terminales de radioisótopos. Su presencia en el medio edáfico se debe a su existencia previa como componente del sustrato litológico, o bien a las radiaciones cósmicas. En este caso, generalmente, tienen una distribución amplia, aunque su concentración suele ser muy baja.

La creación de centrales nucleares plantea algunos problemas debido al peligro que supone la liberación al ambiente de sustancias radiactivas como el Radio, el Torio, el Uranio y otros elementos básicos utilizados para las reacciones nucleares. Estos, de ser incorrectamente almacenados, pueden infiltrarse en el suelo y crear efectos tóxicos. Además, como consecuencia de la explotación de yacimientos de roca fosfórica o uranio para usos industriales, se hace necesaria una solución tecnológica efectiva y asequible para evitar problemas de salud y ambientales.

Otra fuente de radioisótopos procede de la contaminación derivada de las actividades en las que el hombre emplea la energía nuclear (defensa, medicina, investigación, etc.). En este otro caso se distribuyen en áreas más reducidas, pero en forma mucho más concentrada.

Uno de los problemas más letales es el drenaje ácido. Este es un proceso por el cual los metales pesados que se encuentran en la litosfera de la superficie terrestre son expuestos a la atmósfera. El amontonamiento de los minerales que contienen metales pesados, combinado con la exposición de los mismos al oxígeno de la atmósfera y al agua de lluvia, crea unas circunstancias ideales para el drenaje ácido. Una vez que este proceso ha empezado, es muy difícil pararlo y puede continuar durante siglos y degrada la calidad de vida de todos los organismos.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, se calcula qué parte de la población peruana, por ejemplo, residente en las inmediaciones de explotaciones mineras activas o cerradas, y podría estar expuesta a suelos contaminados con plomo. Los análisis indicaron que 1,6 millones de personas en Perú podrían estar viviendo en un radio de 5 km de una explotación minera activa o cerrada, y en 35 de las 74 ubicaciones sometidas a pruebas en Cerro de Pasco, los niveles de plomo en el suelo excedieron los 1200 mg/kg, el estándar de referencia para los suelos residenciales.

La extracción a cielo abierto también implica la utilización de mercurio y cianuro y la liberación al aire de muchos metales pesados. El oro se separa de la roca rociando la tierra con una solución de cianuro. El mercurio también se usa para separar el oro de la roca. Ambos métodos hacen que los metales pesados como el plomo y el arsénico se liberen y lleguen a las aguas subterráneas y el suelo cuando no son tapados o simplemente vertidos.

La minería del uranio produce anualmente decenas de toneladas de residuos que contienen mayoritariamente uranio y torio y algunos otros isótopos que proceden de su desintegración. Se trata, por tanto, de radioisótopos con una vida media extensa y baja actividad específica. El enorme volumen de residuos implicado ha hecho que tengan un tratamiento especial, aunque en muchas ocasiones el suelo termina cobijándolos. Sin embargo, la descontaminación directa del suelo plantea dificultades técnicas y económicas debido al gran volumen de material implicado.

La explotación de los yacimientos de roca fosfórica, monacita o uranio, principalmente para usos industriales, puede dar lugar al aumento de la concentración de los radioisótopos en la zona de explotación, así como en la materia prima extraída, el producto final y sus subproductos, con los consiguientes problemas medioambientales y de salud que esto acarrea.

3. Prácticas Agrícolas


La alteración de los suelos trae como consecuencia la pérdida de calidad del terreno; también deteriora el paisaje ya que las sustancias tóxicas vertidas matan o extinguen especies animales y vegetales autóctonas de la región sin la posibilidad de recuperarlas en un futuro. El suelo de los cultivos está contaminado en gran medida con pesticidas, fertilizantes, herbicidas, lechada, escombros y estiércol que infestan los cultivos.

Si un suelo agrícola está contaminado, eventualmente los cultivos se pudren y de esta manera se reduce el rendimiento de los cultivos, haciendo que el suelo pierda su protección natural contra la potencial erosión. Las consecuencias de este problema afectan inmediatamente a las plantas, pues éstas se encuentran en contacto directo con el suelo. Así pues, las plantas pueden absorber las sustancias nocivas a través de sus raíces y consecuentemente, morir. Si se da el caso que un animal ingiera hierbas contaminadas, corre el riesgo de enfermar y morir también.

Ahora bien, también es posible que el metabolismo de los microorganismos que residen en el suelo se altere y esto genere consecuencias en las cadenas alimentarias, con efectos en las especies depredadoras. Asimismo, existe riesgo de contraer enfermedades cuando las sustancias se infiltran desde el suelo hacia las fuentes de agua subterránea usadas para el consumo. Entonces, de acuerdo con el tipo de contaminante al que una persona se expone, puede contraer alguna enfermedad. Por ejemplo, el plomo, el cromo, los pesticidas y los herbicidas son potentes cancerígenos, y el benceno tiene incidencia en algunos casos de leucemia.

Soluciones a la contaminación del suelo


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La contaminación del suelo es un fenómeno global que si no analizamos y tratamos de solucionar entre todos, terminará nuestra propia especie. A continuación enumeramos un par de soluciones a tener en cuenta para el cuidado del suelo.


  1. Las plantas de tratamiento de aguas residuales deben ser diseñadas, construidas y operadas con el objetivo de convertir el líquido cloacal proveniente del uso de las aguas de abastecimiento en un producto final aceptable, y para disponer adecuadamente de los sólidos contaminantes que necesariamente son separados durante el proceso. Esto obliga a satisfacer ciertas normas o reglas capaces de garantizar la preservación de las aguas tratadas al límite de que su uso posterior no sea descartado.
  2. En los últimos años, ha habido un creciente interés por el uso de plantas para eliminar radioisótopos del ambiente. La fitorremediación es una tecnología con gran potencial basada en las plantas, y presenta un enorme potencial de recuperación de suelos contaminados, tanto por metales pesados como por elementos radiactivos. Proporcionaría una solución viable desde el punto de vista económico para la limpieza de puntos negros de contaminación radiactiva.
  3. La ecoagricultura está ganando terreno poco a poco ante la agricultura artificial sobre todo en países europeos y en algunas comunidades pobres que buscan producciones alternativas para sus alimentos. La ecoagricultura no utiliza pesticidas ni agroquímicos, sólo se basa en la forma tradicional de plantar, abonar y recolectar los alimentos.

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